La automedicación durante el embarazo: un riesgo subestimado con consecuencias reales para la madre y el feto.
La automedicación es definida como el uso de medicamentos por iniciativa propia, o por sugerencia de terceros, sin contar con un diagnóstico previo, prescripción médica ni seguimiento adecuado.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 50 % de los medicamentos que se prescriben se otorgan de forma equivocada. En el contexto del embarazo, esta práctica adquiere una relevancia mayor debido al riesgo que implica tanto para la madre como para el feto en desarrollo.
"La automedicación en gestantes es una práctica impulsada por factores de riesgo como el nivel educativo, el acceso limitado a los servicios de salud y la influencia de familiares y amigos."
— Peñafiel-Castillo et al., 2024
Durante la gestación, el cuerpo de la madre experimenta cambios fisiológicos profundos que modifican cómo los medicamentos actúan en el organismo.
Durante la gestación, muchos fármacos pueden atravesar la barrera placentaria y llegar al embrión. Este riesgo es especialmente crítico durante el primer trimestre, cuando ocurre la formación de órganos.
La transferencia madre–producto puede provocar efectos adversos ya que los órganos fetales aún no terminan de desarrollarse, lo que limita la capacidad de metabolizar y eliminar sustancias tóxicas.
Los cambios funcionales del embarazo modifican la absorción, distribución, metabolismo y excreción (ADME) de los medicamentos. Esto puede alterar su eficacia y aumentar el riesgo de toxicidad inesperadamente.
La dosis, la frecuencia de consumo, el tiempo de exposición al fármaco y el momento gestacional. No existe un "medicamento completamente seguro" durante el embarazo que pueda tomarse sin supervisión médica.
A finales de la década de 1990, diversos investigadores comenzaron a reconocer el embarazo como una población farmacocinética especial, ya que los cambios fisiológicos modifican significativamente el destino de los medicamentos en el cuerpo (Pinheiro & Stika, 2020).
La actividad de las enzimas metabolizadoras de fase I y II se ve alterada diferencialmente, resultando en concentraciones de fármacos distintas que afectan tanto su eficacia terapéutica como su potencial tóxico.
Asimismo, la producción de glucosa hepática en ayunas aumenta y el tejido adiposo se incrementa, lo que modifica la distribución de fármacos lipofílicos. Estos cambios hacen que dosis previamente seguras puedan volverse insuficientes o excesivas (Serdán Ruiz et al., 2023).
Fiebre, dolor de cabeza, náuseas, acidez, infecciones urinarias y resfriados llevan a muchas mujeres a buscar alivio inmediato sin consultar a un médico.
Costos elevados, tiempos de espera largos y dificultades de ubicación de los servicios de salud llevan a optar por medicamentos de venta libre (Atmadani et al., 2020).
Las mujeres tienden a continuar usando fármacos que les resultaron eficaces antes del embarazo, sin considerar que la gestación cambia la respuesta del organismo.
Familiares, amigos y medios de comunicación influyen directamente en las decisiones de salud de las gestantes, muchas veces sin base científica (Calderón & Custodio, 2025).
El presente proyecto tiene como objetivo desarrollar una página web orientada a brindar información confiable, clara y accesible sobre el uso adecuado de medicamentos, integrando conocimientos del proceso del medicamento y efecto en el embarazo.
La finalidad es contribuir a la toma de decisiones informadas en beneficio de la salud de la madre y el bebé, promoviendo el acceso a orientación profesional oportuna y la disminución de riesgos asociados a la automedicación.